Nivel mayor
EL ALMA Y EL CUERPO
Todos
nosotros podemos creer en el alma, pero quizás muchos se preguntan
si el alma y el cuerpo son iguales.
Los jainas
creemos que el alma es diferente del cuerpo. Hasta que el alma está
libre de karmas reside en diversos tipos de cuerpos, dependiendo su
destino en el momento de la muerte, de su vida anterior.
En la
literatura jaina, los temas del alma y el cuerpo habían sido
discutidos entre el muni Keshikumar y el rey Paradeshi.
El Muni
Keshikumar pertenecía a la comunidad ascética del Señor Parshvanath
( Tirthankara vigésimo tercero ).
Tenía una
vida disciplinada, y practicaba las penitencias de su comunidad, y
tenía los conocimientos de Avadhi, Manaha, y Paryava.
En cambio,
el rey Paradeshi no creía en la religión ni en el alma.
Él estaba
en su carroza, cuando Chitra, el conductor de la carroza, condujo
al rey Paradeshi a un lugar donde el monje Keshikumar estaba dando
un sermón.
Al ver al
monje el rey Paradeshi preguntó: " ¿ Quién es ese monje rústico ? ¿
Donde vive ? ¿Qué bebe? ¿ Por qué parece tan robusto y sabio ?.
¿ Qué
predica para atraer a tantas personas ?.
Chitra le
explicó que era el monje Keshikumar de la orden de Parshvanath. Él
es noble por nacimiento y tiene cuatro conocimientos.
El
Acharya Keshikumar le dijo al rey: " Usted se preguntaba, quién es
ese que predica a la gente, gritando tan ruidosamente.
Sus
palabras sorprendieron al rey, y él le contestó: " Es verdad. ¿ Pero
cómo sabía esto ?.
El
Acharya le contestó, que hay cinco tipos de conocimientos.
Mati,
Shruta,
Avadhi,
Manahparyava
y Kevala.
Él había
logrado los primeros cuatro, y por lo tanto podía leer los
pensamientos de otras personas.
El rey se
sentó y le preguntó al acharya: " Señor, los monjes jainas enseñan
que el cuerpo y el alma son entidades separadas.
¿ Es
verdad?".
Keshikumar
le contestó: " Sí, creemos en esa distinción."
El rey le
dijo: “ El alma y el cuerpo no son distintos, son iguales. Escuche
cómo llegué a tal conclusión.
Mi abuelo
era el rey de esta misma ciudad. Él cuidaba en satisfacer
adecuadamente sus placeres corporales, pensado que cuidaba su alma.
Descuidó a
sus ciudadanos y realizó actividades que no eran correctas. Según la
religión jaina, él debe haber renacido en el infierno.
Soy su
querido nieto y realizo una vida similar. Si lo que usted dice
fuera cierto, él debería haber venido a advertírmelo que no cometa
los pecados que el cometió porque el cuerpo y el alma son entidades
separadas.
Nunca
vino. Por lo tanto creo que el cuerpo y el alma son iguales”.
El
Acharya le preguntó: “¿ Qué haría usted si algún hombre joven se
complaciera en placeres sensuales con su reina ?".
El rey le
dijo: " Señor, le cortaría sus manos, piernas, y lo colgaría."
El Acharya
le preguntó: " Suponga que ese hombre le pide el plazo de unas
horas, para advertirle a sus parientes y amigos que estén lejos de
aquél lugar”.
El rey le
dijo: “ Eso nunca sucedería. Lo colgaría a ese hombre enseguida ".
El Acharya
le explicó que su abuelo también está experimentando los castigos
por sus hechos, sin poder advertirle a nadie.
Por lo
tanto, él no debería creer que el cuerpo y el alma son iguales".
El rey le
explicó: " Escuche una anécdota que consolida mi convicción que no
existe una entidad independiente llamada alma.
Mi abuela
era muy religiosa y protegía a los monjes jainas. Conocía los
fundamentos como Jiva (alma) y Ajiva (materia). Ella siguió una vida
religiosa y realizó muchas austeridades.
Mi abuela
murió, y en la opinión jaina, debe haber ido al Cielo.
Soy su
nieto. Ella también me cuidó mucho.
Debería
haber venido a advertírmelo. Pero hasta hoy, nunca vino.
Así pues,
no creo que el cuerpo y el alma sean distintos”.
El
Acharya le explicó: " Suponga que usted tomó un baño y usó ropas
blancas para ir al templo.
Usted
habría ido a lugares comunes, como había antiguamente para bañarse”.
El rey le
aclaró: " Señor, no iría a un lugar tan asqueroso y sucio."
El Acharya
le explicó que semejantemente, su abuela tampoco dejaría de
disfrutar la felicidad de la que está gozando para venir a este
mundo.
Hay cuatro
razones por las cuáles no vendría:
1.
El mundo
terrenal huele muy asqueroso. Los almas puras que están en el
Paraíso se disgustan con ese olor, y por lo tanto no les agrada
volver al mundo terrenal.
2.
Esas
almas en ese estado absorben mucha felicidad celestial, y por lo
tanto no pueden abandonar ese estado ni por un minuto.
3.
Disfrutan
de la amistad de dioses y diosas, y no gozan tanto de estar con
seres humanos.
4.
Incluso
si quisieran entrar de nuevo al mundo humano por un tiempo, los
tiempos del Cielo no son los mismos que los de la Tierra. Podría
tardar millares de años en venir.
El
monje le explicó: “ Estas razones explican el hecho que su abuela
nunca volvió para advertirle a usted que el cuerpo y el alma no son
iguales".
El rey le
dijo: " Escuche esta historia.
Una vez,
yo estaba en mi trono.
Un oficial
de policía me trajo a un ladrón para castigo.
Lo embalé
al ladrón vivo en una caja de hierro, y cerré la tapa de hierro
firmemente.
No entraba
aire allí. Unas horas después, abrí la caja y encontré muerto al
hombre.
¿Si el
alma y el cuerpo se habrían separado, cómo podría el alma escapar
de una caja tan sellada?.
Por lo
tanto, sostengo que el cuerpo y el alma son uno, y cuando el
cuerpo cesa sus actividades, el alma también cesa todas sus
actividades".
El Acharya
le contestó: " Rey, suponga que sellen a un hombre en una campana
con un martillo en un cuarto grande con una bóveda circular, sin
aire.
Si el
hombre golpeara con el martillo la campana, ¿ usted escucharía el
ruido ?".
El rey le
dijo: " Sí Señor, aunque no hubiera agujeros”.
El Acharya
le explicó: " Su Majestad, el ruido puede salir de un cuarto sin
agujeros, y el alma también puede hacer lo mismo.
El alma
tiene la capacidad de atravesar la materia, ya sea metal, piedra,
pared, montaña etc”.
El rey le
dijo: " Yo lo pesé en una balanza vivo y muerto. No encontré ninguna
diferencia en su peso.
Si el
cuerpo y el alma son entidades distintas, debería haber ocurrido
por lo menos una cierta disminución del peso ".
El Acharya
le explicó: " Rey, si usted llena un bolso de cuero con aire. ¿
Hay diferencia entre el peso de un bolso vacío, y el de un bolso
lleno de aire?.
El Rey le
contestó: " No hay diferencia."
El monje
le explicó que como el alma es absolutamente distinta del cuerpo,
no puede ser tocada ni ser pesada.
El Rey le
preguntó que sucedería si para efectuar la búsqueda del alma se
cortara a un ladrón condenado a muerte en pedazos.
El Acharya
le dijo: " Es absurdo creer que no existe el alma, porque no se
encuentra en algún pedazo del cuerpo".
El monarca
le preguntó como podría creer esa idea.
El
Acharya le contó la siguiente historia: " Unas personas encontraron
una mina con hierro abundante. Hablaron mutuamente de la utilidad
del hierro. Uno de ellos extrajo hierro.
Mas tarde
encontraron una mina de plomo. Uno de ellos dijo que era más útil
que el hierro, y muchos extrajeron plomo.
Los
viajeros caminaron más lejos y encontraron minas de cobre, de
plata, de oro, y de diamantes, una después de otra.
Dejaron
las cargas menos valiosa y tomaron las cosas más valiosas, excepto
uno de ellos que prefirió continuar llevando su paquete con hierro.
Un tiempo
después, llegaron a una ciudad donde vendieron los diamantes
preciosos.
Eran ricos
y estaban felices.
El
compañero obstinado que vendió sus barras de hierro ganó poco
dinero. Él estaba muy apesadumbrado. Comenzó a pensar: "Debería
haber tomado los diamantes".
Así, si
usted persiste en su obstinación, también se arrepentirá como el
compañero que llevó las barras de hierro".
Estas
explicaciones del monje Keshikumar convencieron al rey que el alma
es diferente del cuerpo.